Análisis de competitividad turística de la Península de Santa Elena – Ecuador.
Rafael Arce y Elisa Solís
Kalpana nro. 19, -diciembre -2020. (pp.94-118) ISSN: -e:2661-6696 ISSN:1390-5775.
como el precursor en este campo de investigación, para este autor las motivaciones turísticas
se dividen en socio-psicológicas y culturales, relacionando la primera motivación con las
razones que tiene el individuo para viajar “salir de la rutina, estrés, etc.”, conocido como
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factores de empuje "Push" , mientras que la segunda motivación se asocia con los elementos o
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características propias del destino, conocida como factores de arrastre "Pull" las cuales se
refieren a los aspectos climáticos, naturaleza, monumentos, entre otros.
El modelo psicológico de jerarquía de las necesidades (Maslow, 1943), proporciona una base
para explicar los factores de "empuje" de los viajes en la jerarquía de las necesidades de
autoconservación (Seguridad), que incluye la necesidad de relajarse, de tener un cambio de
ritmo, clima, medio ambiente, etc., y la necesidad de "amor-romance-aventura", que
naturalmente, es una parte importante de casi todas las vacaciones y viajes.
La competitividad
El término competitividad ha sido ampliamente estudiado desde diferentes disciplinas y desde
modelos de análisis variados, se determina así el enfoque macroeconómico, la competitividad
se la concibe como el camino que conduce a los países hacia el desarrollo (Pulido y Sánchez,
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010).
Porter (1990) definió a la competitividad como las ventajas que tiene un territorio y que
determinan su productividad, y esta ventaja deriva de la competitividad de sus empresas. Por
su lado, la competitividad de una empresa resulta de la forma en que su modelo de negocios se
interrelaciona con el entorno para diseñar productos y servicios que agregan valor.
Desde el enfoque gubernamental, la competitividad ha sido considerada como una estrategia
esencial dentro de los contextos sociales y económicos (Baltazar, Álvarez y De La Roza, 2016),
mientras que en el contexto empresarial la competitividad permite su posicionamiento en el
mercado (Demuner, Aguilera y Hernández, 2010).
Sin embargo, la visión planteada por Porter se ha convertido rápidamente en uno de los
conceptos estándar en este campo (Berger, 2008; Estevão, 2008; González y Mendieta, 2009),
visión a la que se ha ido abonando nuevas opiniones, llegando a definirse que la competitividad
es relativa y no absoluta, ya que depende de los valores de los accionistas y los clientes, la
fortaleza financiera es la que determina la capacidad de actuar y reaccionar dentro del entorno
competitivo; y el potencial de las personas y la tecnología para implementar los cambios
estratégicos necesarios.
Actualmente, se entiende a la competitividad de una manera más integral como sostienen
González et al., (2009), un territorio competitivo es un entorno físico, tecnológico, social,
ambiental e institucional propicio para atraer y desarrollar actividades económicas generadoras
de riqueza y empleo.
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Factores relacionados a las necesidades, los objetivos de viaje y las expectativas del visitante.
Factores relacionados con el destino y el nivel de atracción que este presenta.
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