sentido, la creación de esquemas de financiamiento concurrente y fondos específicos para el
desarrollo turístico regional podría contribuir a reducir las asimetrías territoriales y fortalecer
la capacidad de inversión en infraestructura y promoción de destinos.
Con el fin de superar las limitaciones derivadas de la centralización fiscal, se propone
la creación de un esquema de fondos concurrentes para el desarrollo turístico, diseñado como
un mecanismo de cofinanciamiento entre la Federación, las entidades federativas y los
municipios. Este modelo permitiría alinear responsabilidades competenciales con
capacidades financieras, fortaleciendo la gobernanza multinivel del sector.
El funcionamiento del esquema podría estructurarse en tres componentes principales.
En primer lugar, un componente de aportación federal condicionada, en el cual la Federación
asignaría recursos etiquetados a proyectos turísticos estratégicos, sujetos al cumplimiento de
criterios de sostenibilidad ambiental, viabilidad económica y alineación con planes
nacionales de desarrollo turístico. En segundo lugar, un componente de cofinanciamiento
estatal y municipal, que exigiría la participación proporcional de los gobiernos
subnacionales, incentivando la corresponsabilidad fiscal y el compromiso institucional en la
ejecución de proyectos. Finalmente, un componente de evaluación y desempeño, basado en
indicadores de impacto territorial, sostenibilidad y generación de beneficios sociales, que
permitiría ajustar la asignación de recursos conforme a resultados.
Este esquema podría operar mediante convocatorias competitivas administradas por
un órgano coordinador intergubernamental —por ejemplo, un comité técnico integrado por
la Secretaría de Turismo, la Secretaría de Hacienda y representantes estatales— que evaluaría
proyectos bajo criterios técnicos estandarizados. Asimismo, la incorporación de mecanismos
de transparencia y rendición de cuentas resultaría fundamental para garantizar la eficiencia
en el uso de los recursos.
Desde la perspectiva del federalismo fiscal, este modelo se alinea con el principio de
equivalencia propuesto por Oates (1999), al buscar correspondencia entre funciones y
recursos, y con los planteamientos de Cabrero (2004), quien enfatiza la necesidad de
fortalecer la capacidad financiera de los gobiernos subnacionales para consolidar procesos
de descentralización efectivos.
La implementación de fondos concurrentes en el sector turístico no solo contribuiría
a reducir las asimetrías territoriales, sino que también permitiría avanzar hacia un modelo de
desarrollo turístico más equilibrado, sostenible y basado en la cooperación
intergubernamental.
Asimismo, la transversalidad normativa del turismo implica la necesidad de fortalecer
la coordinación interinstitucional entre dependencias responsables de políticas ambientales,
patrimoniales, económicas y de transporte. La creación de mecanismos de articulación
intersectorial, tales como comités técnicos o sistemas de planeación integrados, permitiría